Nélson Cáceres, el lechero de Aiguá

Nélson Cáceres, el lechero de Aiguá

Luego de 37 años de incansable dedicación, llegó el día de terminar con una loable tarea.

“Cacho”, como lo conocen todos en el pueblo deja atrás aquel lejano 1983, cuando todo comenzó. Dedicado a la lechería, fue su medio de vida durante muchos años. Tiempos en los que sus días comenzaban cuando las madrugadas caminaban la mitad de su vida.

Primero la tarea en el tambo y luego repartir el alimento casa por casa a todos aquellos vecinos clientes, que “don Cacho” conquistó con dedicación y entrega ante la venta del producto.

En el presente las emociones se cruzan y sus entornos familiares inmediatos rinden un profundo homenaje, honrando el enorme recorrido de vida, de un hombre que con actitud y gigantesca voluntad caminó sus años entregando siempre lo mejor.

Con frío, lluvia, viento, o en tórridos veranos, “Don Cacho” recorrió las calles de su pueblo una y otra vez, siendo reconocido por una comunidad, que siempre lo recibió como a un familiar más o a un amigo que siempre estuvo de mano extendida en señal de agradecimiento.

Nélson “Cacho” Cáceres, el lechero de Aiguá, hoy sonríe junto a su amigo de todas las horas ‘el caballo’, que jamás renunció a las exigencias, y tirando de un carro hizo posible que este querido vecino siempre llegara a destino.

La comunidad de Aiguá, se muestra agradecida por su entrega y dedicación durante más de tres décadas al servicio de un colectivo que hoy le rinde un afectuoso reconocimiento.

Quedarán las anécdotas, los recuerdos y un puñado de historias, que ojala el tiempo conserve por la eternidad.

Buena vida a este vecino del interior oriental, y que alguien pueda tomar la posta para que esta historia pueda renovarse en nuevos capítulos, de esos que las comunidades ubicadas en las entrañas del territorio puedan seguir contando, como legado de quienes supieron, como “don Cacho”, marcar el camino.

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